Los avatares interactivos que veremos en nuestros perfiles de redes sociales

Los avatares interactivos que veremos  en nuestros perfiles de redes sociales



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Son muchos los que piensan que este viernes, 20 de enero de 2017, el mundo va a cambiar. Donald Trump tomará posesión de su cargo como presidente electo de los Estados Unidos en una ceremonia que tendrá lugar en el Capitolio de Washington. Frente al edificio que alberga las dos cámaras del Congreso, Barack Obama hará entrega de su cargo, inaugurando así una nueva etapa que algunos auguran catastrófica. Pero más allá de las repercusiones políticas o económicas que tenga este acto en el futuro, es indudable que se trata de un evento histórico al que sólo asistirán un puñado de invitados… y algunos avatares (algunos con aspectos bien curiosos) congregados desde cualquier lugar del mundo. Cualquiera puede sumarse a este peculiar grupo, para ello basta con descargarse la aplicación diseñada por AltspaceVR, crear un avatar y apuntarse al evento ya organizado. Quién sabe qué tipo de personas puede uno encontrar en un acto como este. Lo que es seguro es que existirá la posibilidad de relacionarse con gente nueva de cualquier lugar del planeta y participar en una experiencia que para John Patrick Pullen de la revista Time representa la “cura de la soledad digital. Altspace están haciendo algo profundo, porque puedes encontrarte con tus amigos sin importar su localización en el mundo real”.

Esa dimensión social de la realidad virtual es la que interesa a Eric Romo y Gavan Wilhite, fundadores de Altspace. Lo que buscan es facilitar a los usuarios la posibilidad de compartir experiencias de una forma tan natural a como se hace en el mundo real. La clave, aseguran, es que la VR posibilita una serie de elementos, como el contacto visual o el lenguaje corporal, que se pierden cuando utilizamos otros canales como el teléfono o la videoconferencia. “La gente suele pensar que la realidad virtual es algo que puede aplicarse en los videojuegos o en el entretenimiento, pero yo creo que la VR es una tecnología fundacional. Algo parecido lo que sucede con los smartphones o Internet”, asegura Romo.

Tratándose de un campo con esa inmensa capacidad de expansión, no es extraño que Eric Romo, un científico inquieto, haya terminado fundando una compañía dedicada a la realidad virtual. Formado como ingeniero en Stanford, Romo trabajó en SpaceX (la empresa aeroespacial de Elon Musk que pretende llegar a Marte) y en energías renovables antes de poner sus ojos en la realidad virtual. Y, aunque en las renovables Romo encontró una de sus pasiones, en su camino se cruzó un libro que sería definitivo para inclinarse hacia nuevos campos. Ese texto era El cerebro se cambia a sí mismo (del profesor de la universidad de Columbia Norman Doidge), en el que se documentaban casos clínicos reales en los que pacientes con daños neurológicos habían experimentado progresos asombrosos gracias a la neuroplasticidad, un concepto hasta entonces casi desconocido. “Aquella lectura me hizo pensar, contó después Romo a la revista Forbes, ¿podemos enseñar a nuestro cerebro a interactuar con otros periféricos o sensores o lo que sea? Porque la realidad virtual es exactamente eso: dar al cerebro una serie de inputs diferentes a lo que él sabe usar de forma natural, pero sabiendo que conseguirá adaptarse y evolucionar con el tiempo”.

De momento Altspace busca proporcionar a sus usuarios experiencias compartidas (conciertos, monólogos, clases de idiomas, eventos deportivos, debates políticos o simplemente ver juntos vídeos en YouTube) aprovechando todo el potencial de la realidad virtual, aunque en el futuro estas experiencias se harán más ricas y complejas. Sin embargo Romo no se atreve a pronosticar cómo será la VR dentro de algunos años: “estas tecnologías tendrán un crecimiento orgánico. Iremos mejorándolas paso a paso, poco a poco. No vendrá alguien escondido en un laboratorio de investigación decidiendo qué se debe hacer para después mostrarlo al resto del universo”.

Texto: José L. Álvarez Cedena

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